Advertising the instinct

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      El instinto humano ha dado mucho de sí a lo largo de los siglos conocidos por el hombre. Numerosos estudios psicológicos o de otra índole lo han utilizado como explicación a numerosos sucesos que ocurrían sin explicación, precisamente. El por qué del comportamiento humano en distintas circunstancias puede abrir otro capítulo centrándonos en teorias como las de W. McDougall. Si nos referimos a su significado, el instinto es una disposición psicofísica, innata o heredada que obliga al individuo a tomar una dirección en cuanto a determinadas situaciones u objetos, y expresando una realidad emocional que lo sobrecoge.

En la conducta humana conviven un gran número de patrones instintivos, pero por su capacidad de racionalización, gran parte de la vida instintiva del ser humano ha sufrido un proceso de complejidad, mezclándose con conductas voluntarias. Esto básicamente sucede porque la mayoría de nuestros instintos en la vida socializada, son filtrados por la razón, siendo capaz así de controlarlos, modificarlos o anularlos. Cuando la razón pierde eficacia el instinto gana terreno entre el barullo de nuestra inconsciencia o consciencia vital.

Que no decir, que nuestros instintos más básicos (nutrición, sexual/amor, de cobijo, de lucha) deben ser cubiertos para no perder la razón. Estos instintos más básicos se estructuran en los primeros años de una vida humana, pero una vez que la persona crece, y se determinan ciertos aspectos de su personalidad es porque los instintos han ido creciendo con él.  Estamos acostumbrados a asociar el instinto con algo que nos protege y nos evita caer en ciertos errores, sin embargo a veces sucumbimos ante estímulos que nos nublan la razón y por tanto podríamos pensar que la razón es un instinto básico. Nada más lejos de la realidad. Los instintos se vuelven más complejos a la vez que la mente humana, de ahí la motivación ante el estudio de este mecanismo de defensa. Pero porqué hay veces que no seguimos a nuestros instintos?

Según W. McDougall, existen instintos como el de fuga, el de combate, el de repulsión, el de la curiosidad, el de admiración, el de adquisición, entre otros, y todos ellos pueden hacernos elegir un producto u otro, pueden hacernos sentir miedo hasta el punto de crear nuevas necesidades de autoalmacenaje, o pueden hacernos vulnerables ante ciertos estímulos, dentro de la comunicación publicitaria. Entonces el hombre sigue sus instintos, sigue la razón o sigue una influencia?

El amor que se supone que es un instinto básico es también un sentimiento, que afecta a nuestra conducta, y que nos condiciona y nos puede nublar la razón. Al respecto escribe McDougall: “La emoción es una experiencia fugaz; el sentimiento es una disposición adquirida, construida gradualmente a través de muchas experiencias y actividades emocionales”. Entonces la motivación de compra puede ser una emoción, derivada de un instinto, complementaria con la razón, pero sí vulnerable y condicionada por la influencia.

De ahí su estudio de la percepción, de la motivación, de las necesidades humanas dentro de la comunicación publicitaria. Si ésta con sus estímulos es capaz de crear una motivación, que está derivada de un instinto, convirtiéndolo en una conducta voluntaria, sin filtro de la razón; hasta que punto el humano sigue su instinto, o es dueño de sus actos?

Probablemente pensaréis que no tiene sentido, no es importante actualmente seguir un instinto individualista, pero cuando dejamos de ser individuos que toman decisiones aisladas a sociedad que toma decisiones en común? y viceversa.

 

Miedo y asco en…

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         «A Roberta en los últimos meses se le habían planteado una serie de retos, que en muchos casos desbordaban sus instintos más básicos y desafiaban como hacían los pequeños monstruos que habitaban su conciencia, sus más apagados deseos.

Con su antigua medicación había estado como adormilada mientras que el resto del mundo giraba a su alrededor. A veces pasaban los días y ella sólo se acordaba de haberse puesto unos calcetines y de haber salido a la calle. El resto estaba borroso, como si sus gafas de visión real hubieran sido maltrechas por el más cruel rallador de cristales.

Aquel día un nuevo reto se detendría ante ella con el fin de complicarle un poco más su día a día.

-Marciana, hola buenos dias le llamaba para…

-Ah si, dígame.

-¿Cuando le viene bien que nos pasemos por su casa?

Al colgar el teléfono se dió cuenta de que ya no había marcha atrás, tenía que enfrentarse a sus mayores miedos sin perder la cordura ni la integridad. Asi que se puso su mejor vestido y salió dispuesta a comerse el mundo.

-De verdad que es necesario.- Se autoconvencía a sí misma.

En esos meses había aprendido a llegar a los lugares más recóndidos sólo con unas pequeñas anotaciones apuntadas en un pequeño papel. Para ella ya nada estaba muy lejos y era imposible de encontrar, sin embargo ese día decidió pedir refuerzos ya que su tarea podría ser más peligrosa de lo que se podría esperar.

Al llegar al destino, su compañera y ella bajaron del vehículo con sus mejores galas, bien peinadas y acicaladas. Se dirigían hacía la casa sin pensar en nada más, pero al llegar su caras cambiaron.

-Roberta qué es ésto?-Desde el final de la calle con nombre de apostol, se percibía un enorme hedor.

Al llamar al timbre sus manos temblaban, no sabría si podría controlarse…pero se atrevió al instante que empezó a arrepentirse.

-Hola queridas, os estaba esperando- Para ella una risa diabólica sonó en sus oidos pero no estaba segura de haberla escuchado realmente.

Tras la puerta apareció una bruja que desprendía un tufo amarillo que las mareó, y abrumadas y casi sin darse cuenta la bruja las atrajo hacia el interior. En ese momento Roberta entró en un estado de schok que bien podría ser debido por la explosión de su pituitaria que preferia desaparacer antes de seguir percibiendo un olor tan horrible.

-¿Cómo era posible que allí oliera tan mal? y en el momento en que su mente lanzó esa pregunta al denso aire, aparecieron 5 perros de distintos tamaños y razas que comenzaron a saltar y lamer sus piernas. La tarea se complicaba por momentos, pero ella como buena guerrera no se rindió tan fácilmente, con dos golpes de piernas se quitó de encima a los perros cuando la bruja estaba distraida y con el suficiente disimulo solpló y sopló hasta casi deshacerse del todo de la gran maraña de pelos de gato que invadían la estancia. Quiso morir cuando vio que, mientras tanto su compañera hacía amagos de vomitar delante de ella pero por suerte supo retenerse.

El ambiente era lúgubre y sombrío, ni siquiera los pequeños humanos que rodeaban a aquella bruja hacían por hablar, ella dedujo que el intenso aroma los mantenían paralizados. Roberta fue entonces consciente de que su misión no podría durar demasiado, ella no quería convertirse en un títere de aquella casa, por muy grande que esta fuera. Se adentró un poco más, acertó a sentarse en el sitio más limpio que pudo encontrar y mandó mensajes a su cerebro de que aguantara un poco más la agonía.

En poco minutos la venta había acabado y al salir de nuevo al exterior notó la luz más fuerte, el aire más puro y la belleza más evidente, no sabría que pasaría a partir de entonces pero si había conseguido sobrevivir a aquello ya podría con todo, porque rendirse a la primera es muy fácil pero luchar por lo que uno quiere puede ser toda una satisfacción.»

Todo es cuestión de matices…

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El mundo de los seguros puede ser original, escabroso, temerario e incluso humorístico, porque lo más importante es no perder el buen humor del vendedor.

Las muchas anécdotas que podría contaros en tan sólo una semana de trabajo podría plasmarlas en un libro de aventuras, a veces surrealistas como las de Roberta. Mientras me pienso cuáles elegir os dejo un video que me ha parecido gracioso sobre el tema en cuestión. Espero que os saque una sonrisica, aunque sea sarcástica.

¿Intoxicación laboral?

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     En esta época tan pésima económicamente, donde muchos no encuentran empleo y los que lo tienen empiezan a sentir, cada día más, como sus puestos de trabajo penden de un hilo, o como los jefes se aprovechan para aumentar la presión laboral, aparece lo que algunos llaman preocupación tóxica.

Es un síndrome muy relacionado con el estrés laboral, que tiene efectos muy negativos tanto para el empleado como para el empresario que quiere que sus trabajadores consigan mayor productividad.

¿Qué síntomas están relacionados con esta dolencia?

Disminución de la productividad: Cuando un empleado tiene elevados niveles de estrés, se siente al filo del abismo y cualquier situación le desborda. Esto provoca que su rendimiento sea inferior, que tenga miedo o no sepa enfrentarse a los problemas que puedan surgir o que evite responsabilidades. Realmente es algo que perjudica gravemente su situación dentro de la empresa.

Pérdida de autoestima: Ante situaciones de estrés laboral, el empleado puede perder el control de sus acciones, tener comportamientos inadeacuados que le perjudiquen en su trabajo o que no le hagan sentirse poco estimado por sus compañeros y sus jefes. Esta sensación de pérdida de control puede afectar a su sistema nervioso y su estado anímico, destruyendo en muchos casos su seguridad en sí mismo y su autoestima.
“La mayor preocupación le impide tomar decisiones racionales y medidas positivas para resolver los problemas”.

Desmejoramiento de su salud. La vulnerabilidad que puede conllevar un elevado nivel de estrés, hace que el empleado esté constantemente alerta. De modo que su cuerpo reacciona como si de una situación física peligrosa, elevando la presión arterial. Esto puede ser útil en periodos cortos de tiempo, pero a largo plazo, deteriora nuestro cuerpo y mente de forma inevitable.

-Cansancio y depresión. Las preocupaciones consumen la energía del individuo, dejándolo sin los recursos físicos, mentales o emocionales necesarios para realizar bien el trabajo. El estrés puede incentivar sentimientos negativos, realmente el individuo se siente intoxicado en el trabajo y fuera de él, y el proceso de recuperación puede resultar difícil si no se advierte a tiempo.

Mis consejitos es predicar de nuevo con la Inteligencia Emocional, conocernos a nosotros mismos muy bien para saber hasta donde podemos llegar y las presiones que podemos soportar; y por otro lado, no permitir ciertos abusos laborales, aunque pensemos que es un riesgo es mejor que los demás no lo perciban porque podrás convertirte en el rival más débil.

A los empresarios y jefes, que sean cuerdos y que cuiden a sus trabajadores si quieren que duren muchos años 😉

El Quid de la cuestión!

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    «Después de tantas idas y venidas a las oficinas del INEM, Roberta creyó ver la luz al final del túnel cuando le ofrecieron un posible trabajo con proyección de futuro de más de un mes. Con sus anteriores trabajos había entrado en la rutina, que para ella se había convetido en ocasiones satisfactoria, de trabajar un mes y descansar tres, sin embargo a la larga ésto no era nada rentable.

Sus últimos meses habían sido realmente estresantes y de hecho su enfermedad se había agravado a causa de ello. Pero ahora empezaba una nueva etapa, o eso pensaba ella, en la que sus responsabilidades crecían y quizás también su bolsillo. Sin embargo, con esta nueva oportunidad también aparecían nuevos retos y nuevos conflictos que no la dejarían relajarse demasiado.

-Hola Roberta, bienvenida, espero que estés agusto aquí, aunque hay varias personas a las que no tienes que hacerles mucho caso en la oficina, es más, yo te diría que desconfiaras de ellas…-Las primeras palabras de su jefa dejaron a Roberta sin palabras.

-¿Qué quiere decir?

-Bueno no quiero asustarte, pero las características de este trabajo lo hacen especialmente conflictivo.

Roberta la miró con cara incrédula, no sabía que el trabajo que había aceptado, a simple vista lo más normal del mundo, pudiera entrever un peligro inminente.

-Es decir, en muchas ocasiones intentarán provocarte, hacerte el vacío o ponerte trabas en el camino. Quizás te resulte difícil, pero son pruebas necesarias que todos los que quieran ascender deben de superar.

-Bueno, espero estar a la altura de las circunstancias.

-Sí, yo confío que sí, pero te recomiendo que estés alerta de todo lo que pasa a tu alrededor, en cualquier momento puedes sentirte atacada…

Roberta no podía dejar de poner cara de tonta, por un momento pensó que había hecho muy mal al aceptar aquel, ahora misterioso, trabajo, pero ya se sentía con la obligación de seguir hacia adelante. Pero al día siguiente su paranoia había crecido de tal forma que miraba desconfiada a todo el mundo. Entrecerraba los ojos e intentaba psicoanalizar a todo aquel que se acercaba a ella o que se encontraba dentro de su entorno visual. Cuando oía un ruido, daba un respingo y sus sentidos se ponían en alerta, así una y otra vez.

Después de una semana de trabajo, su índice de estrés había alcanzado límites insospechados y su enfermedad era ahora casi incontrolable. Ya no veía a compañeros, sino contrincantes que dentro de su videojuego mental, tendría que combatir. Los miraba y aparecían encima de sus cabezas sus puntos, su barra de vida y en ocasiones los ataques que ya habían utilizado contra ella.

      Entonces aquel día cuando al entrar en la oficina nadie le saludó, pidió la grapadora y se la escondieron y por último le quitaron un cliente en sus narices, Roberta no aguantó más.

Cerró los ojos y de repente lanzó una patada voladora de Mortal Kombat hacía la administrativa, que quedó KAO en el acto, luego desplegó su puñetazo repetitivo hacía uno de sus superiores, pero este quedó mal herido asi que lo remató con un puntapié meteoro, y de nuevo KAO…así siguió hasta que consiguió que en su mente se repitiera la palabra KAO a cada segundo.

Cuando abrió los ojos, esperaba ver a todos sus enemigos esparcidos por el suelo, pisoteados por su poder y algunos incluso rogándole que les dejara vivir, pero nada más lejos de la realidad. Cuando abrió los ojos sólo vió el cuarto de baño destrozado, la papelera esturreada, el papel higiénico todo esparcido por el suelo, el grifo roto soltando agua y los armarios desmantelados.

-Oh qué ha pasado aqui!!

     En ese momento Roberta avergonzada, se puso a recogerlo todo con la esperanza de que al salir del baño nadie le pidiera explicaciones. Pero había aprendido la lección, no podía desconfiar de todo el mundo, ni podía tomarse las cosas tan a pecho, debía aprender a jugar a su juego y así llevar las riendas, o sino nunca sería capaz de mantener ningún trabajo.»

¿Y cuál es tu rol?

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     A la hora de realizar una tarea específica en cualquier empresa, muchas veces se hace imprescindible la creación de equipos de trabajo. Dentro de un equipo de trabajo se pueden dar distintos roles, enfrentados entre sí. Un rol se puede definir como el conjunto de patrones de comportamiento que representa a un miembro dentro de una unidad social.

El trabajo en equipo siempre a sido objeto de estudio y análisis para las empresas, ya que puede aportar numerosas ventajas, sin embargo si no se tienen en cuenta una serie de cuestiones, el equipo puede no dar los resultados esperados. Todos conocemos algún que otro conflicto que puede surgir dentro de un equipo de trabajo, para poder resolverlo se hace útil conocer los distintos roles dentro de cada equipo, que básicamente se pueden dividir en roles productivos o improductivos. Como el conocimiento es el comienzo en la búsqueda de la excelencia, empezaremos por entenderlos realizando el llamado Test de Belbin (dentro de los roles productivos) aunque sin duda pueden existir más roles y más clasificaciones. De modo que dentro de un equipo se pueden encontrar:

COORDINADOR: Se le puede percibir como manipulador. Se descarga de trabajo personal. Maduro, seguro de sí mismo. Aclara las metas a alcanzar. Promueve la toma de decisiones. Delega bien.
CEREBRO: Ignora los incidentes. Demasiado absorto en sus pensamientos como para comunicarse eficazmente. Creativo, imaginativo, poco ortodoxo. Resuelve problemas difíciles.
MONITOR-EVALUADOR: Serio, perspicaz y estratega. Percibe todas las opciones. Juzga con exactiud. Pero carece de iniciativa y de habilidad para inspirar.
ESPECIALISTA: Se explaya en tecnicismos. Sólo le interesa una cosa a
un tiempo. Aporta cualidades y conocimientos específicos.
COHESIONADOR: Indeciso en situaciones cruciales. Cooperador, apacible, perceptivo y diplomático. Escucha e impide los enfrentamientos.
IMPULSOR: Propenso a provocar. Puede ofender los sentimientos de la
gente. Retador, dinámico, trabaja bien bajo presión. Tiene iniciativa y coraje para superar obstáculos.
INVESTIGADOR: Demasiado optimista. Pierde el interés una vez que el entusiasmo inicial ha desaparecido. Extrovertido, entusiasta, comunicativo. Busca nuevas oportunidades. Desarrolla contactos.                                FINALIZADOR: Tiende a preocuparse excesivamente. Reacio a delegar.
Esmerado, concienzudo, ansioso. Busca los errores y las omisiones. Realiza las tareas en el plazo establecido.
IMPLEMENTADOR: Inflexible en cierta medida. Lento en responder a nuevas
posibilidades. Disciplinado, leal, conservador y eficiente. Transforma las ideas en acciones.

     Entonces una vez que conocemos a nuestros compañeros o a nuestros empleados, que forman parte de este equipo de trabajo, podremos resolver más o menos cómo actuará cada uno, qué problemas podrán surgir o de qué ventajas aprovecharnos. Sin duda en cualquier equipo resulta fundamental conocer con quiénes podemos contar a la hora de la verdad.

Yo, yo mismo y mis emociones.II

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   Después de mi anterior post sobre el término psicológico difundido mundialmente por Daniel Goleman (aunque existían estudios anteriores) sobre la Inteligencia Emocional, muchos pensarán:

-Vale, ya se de que va, pero ¿Para qué me sirve este conocimiento? ¿Qué usos cotidianos le puedo dar? ¿Qué beneficios puedo conseguir a través de ella?

A algunos les costará visualizar todas sus ventajas e incluso lo aparcará en la profundidad de su memoria porque está demasiado ocupado para enfrentarse a un conocimiento que puede cambiar toda su forma de pensar y de actuar.

-Demasiado esfuerzo…

Pues bien, resulta que el esfuerzo puede merecer mucho la pena.

Básicamente podemos discernir la IE en dos grupos:

  • INTELIGENCIA INTRAPERSONAL:

Dividida en:

Autoconciencia: Capacidad de conocer nuestro ser y nuestros sentimientos.

Control emocional: Regular y modificar una conducta, un estado anímico y su expresión.

Motivación: Capacidad para motivarse y motivar.

  • INTELIGENCIA INTERPERSONAL:

Empatía: Coloquialmente, ponerse en el lugar del otro.

Habilidades sociales: Capacidades necesarias para relacionarse, disuadir, negociar, liderar…

   Teniendo en cuenta esta clasificación, se puede entender que uno desarrollará mejor su trabajo conociéndose mejor así mismo. Es decir, debes saber de lo que eres capaz, debes intentar imponerte retos en tu vida, a la vez que ciertos límites y por supuesto, debes saber quiénes son tus amigos y tus enemigos dentro y fuera del mundo laboral. Ésta es una virtud básica e inicial que se debe explotar para mejorar. Entonces se deben poner los cinco hasta los seis sentidos en cualquier tarea, para aprender y desarrollarse tanto personal como profesionalmente, y para ello la IE juega un importante papel.

Por tanto, si un día en vuestro trabajo una persona (jefe, compañero…) se acerca (habilidades sociales) y os ofrece hacer una tarea que está fuera de vuestras funciones y que puede implicar un cierto conocimiento o una mayor responsabilidad, teneis dos opciones:

-Enfadaros (ira, rencor, resentimiento, miedo…) y rechazarlo porque opinais que no es digno de vosotros o que se intentan a provechar.

-o Razonarlo, (aplicar la IE, control emocional) ver sus pros y sus contras, y aceptarlo viéndolo como una oportunidad de crecimiento personal (motivación), de conocimiento o incluso como una oprtunidad de ascenso en el futuro. Si razonamos las cosas, podemos aceptar más fácilmente hechos que de otra manera os resulten difíciles de digerir (injusticias, tareas poco deseadas, enemistades…).

Está claro que aquí intervienen vuestros conocimientos de vosotros mismos (autoconciencia), es decir el conocimiento de vuestras capacidades, y a partir de ahí vuestra capacidad de motivación, si es verdad que lo considerais un reto que debeis aceptar. Además la empatía os puede ofrecer la oportunidad de ir siempre un paso por delante de los demás, si sabéis lo que el otro siente o desea, os será más fácil comunicaros, que es la base de cualquier relación, tanto personal como profesional.

En definitiva, poner en práctica tanto la Inteligencia Intrapersonal como la Interpersonal puede ser fácil si se entienden sus beneficios, si se es capaz de visualizar una utilidad real en vuestro día a día, y además con cambiar pequeñas cosas se pueden conseguir grandes cambios.

Asi que yo os animo a practicar y a entender la IE.

Yo, yo mismo y mis emociones

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Como he nombrado anteriormente, la Inteligencia Emocional (IE) es un concepto que me apasiona y además su conocimiento lo veo de gran utilidad.

Todos conocemos el conflicto que existe entre corazón y cabeza, razón y sentimientos, es decir entre Inteligencia Cognitiva e Inteligencia Emocional. Pues bien, las emociones forman parte importante de esta última, y se pueden definir como los estados de ánimo que presenta una persona en cada circunstancia que se da en su vida. Determina una forma de reaccionar ante los hechos que nos rodean, que pueden verse influidos por nuestra personalidad, o por condicionantes ajenos a nosotros mismos. Entonces la IE es un término no difícil de definir pero sí de estudiar, ya que básicamente engloba las capacidades del ser humano que le permiten reconocer sus emociones y las de su entorno en sus relaciones interpersonales. En definitiva el estudio de la IE permite llegar a controlar las emociones para un provecho personal. Actualmente se considera un concepto complejo con respecto a la Inteligencia Cognitiva, mucho más fácil de medir y estudiar a través del coeficiente de inteligencia. En mi opinión es un concepto de estudio muy útil en todos los aspectos de la vida y para conseguir un éxito profesional y personal, aunque sin duda tiene un carácter menos genético que la Inteligencia Cognitiva. La IE si se explota adecuadamente puede convertirse en una marca personal que nos diferencie del resto, lo que en un mundo tan competitivo como el actual puede suponer una gran ventaja. Los estudios sobre el tema están de acuerdo en esta premisa, ya que consideran que aquellos que tienen una buena IE consiguen mejores relaciones en su vida, lo que les supone conseguir buenos puestos de trabajo y un carácter más saludable. En conclusión, yo entiendo que es algo subjetivo, difícil de medir y quizás demasiado ambiguo para las empresas que deseen contratar, sin embargo para mí es un concepto que representa el futuro del estudio del conocimiento y las relaciones, ya que sin duda las emociones pueden afectar también a nuestra Inteligencia Cognitiva, que antes era la única medida que definía el éxito en la vida.

Anteriormente en el mundo empresarial se menospreciaba a aquellas personas demasiado emocionales, ya que suponía un síntoma de debilidad. Si bien es cierto que el hecho de no poder controlar nuestras emociones supone algo negativo que vuelve al más inteligente un tonto (aunque la IE no trata de deshumanizar a las personas). Sin embargo, en la actualidad el estudio de las emociones en la empresa está en alza ya que está muy relacionado con la motivación, el liderazgo y en última instancia con el desempeño. No se pueden perder de vista, ya que el capital humano es fundamental en las empresas para conseguir los objetivos buscados, puede resultar una ventaja competitiva ante los demás y para ello el trabajador debe sentirse valorado, ya que el coeficiente intelectual no es del todo determinante en el éxito empresarial.

Teniendo en cuenta ésto, existen distintas teorías al respecto que intentan clasificar las emociones para su posterior estudio, la más aceptada determina 8 emociones básicas, de las cuáles se derivan el resto:

IRA, TRISTEZA, TEMOR, PLACER, AMOR, SORPRESA, DISGUSTO Y VERGÜENZA.

Todas estas emociones, divididas en tipos de emociones, engloban a muchas otras similares o sinónimas con la intención de calificarlas, sin embargo existen algunas como los celos, la duda, el aburrimiento o la apatía que escapan a esta clasificación y cuya calificación está todavía por determinar. Sin duda el tema de las emociones es un tema complejo que puede dar lugar a debates controvertidos sobre cuál es la mejor clasificación o los métodos a seguir. En mi opinión creo que la clasificación no es tan importante como el hecho de poder identificarlas y canalizarlas para la mejora de nuestra Inteligencia Emocional.

De modo que, la IE no sólo busca conocer nuestras emociones ni las del entorno, sino también pretende que aprendamos a utilizar nuestras emociones acordes con cada situación, a través de un pilar básico como es la Autorregulación. Desde el punto de vista psicológico esta autorregulación ayuda a nuestra mente a mantener un equilibrio saludable de actuación, es decir se considera un sistema de control de nuestras emociones. Sin embargo, no hay que confundir este término con la supresión, hay que matizarlo, ya que las emociones hay que dejarlas salir ya que si no es así pueden provocar desequilibrios tanto mentales como físicos de difícil solución, y precisamente ese es el efecto cotrario que buscamos en nuestras vidas. Entonces el tema de discusión es, ¿cuándo hay que dejarlas salir, cuál es el momento correcto para dejar salir una u otra? Esa respuesta es la que intenta ayudarnos a averiguar el estudio de nuestra IE.

Concretamente, el tema de la IE nos puede ayudar mucho a la hora de conseguir un trabajo o de llevar nuestras obligaciones con éxito, por tanto creo que es interesante para este blog hablar sobre ello.