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     En esta época tan pésima económicamente, donde muchos no encuentran empleo y los que lo tienen empiezan a sentir, cada día más, como sus puestos de trabajo penden de un hilo, o como los jefes se aprovechan para aumentar la presión laboral, aparece lo que algunos llaman preocupación tóxica.

Es un síndrome muy relacionado con el estrés laboral, que tiene efectos muy negativos tanto para el empleado como para el empresario que quiere que sus trabajadores consigan mayor productividad.

¿Qué síntomas están relacionados con esta dolencia?

Disminución de la productividad: Cuando un empleado tiene elevados niveles de estrés, se siente al filo del abismo y cualquier situación le desborda. Esto provoca que su rendimiento sea inferior, que tenga miedo o no sepa enfrentarse a los problemas que puedan surgir o que evite responsabilidades. Realmente es algo que perjudica gravemente su situación dentro de la empresa.

Pérdida de autoestima: Ante situaciones de estrés laboral, el empleado puede perder el control de sus acciones, tener comportamientos inadeacuados que le perjudiquen en su trabajo o que no le hagan sentirse poco estimado por sus compañeros y sus jefes. Esta sensación de pérdida de control puede afectar a su sistema nervioso y su estado anímico, destruyendo en muchos casos su seguridad en sí mismo y su autoestima.
“La mayor preocupación le impide tomar decisiones racionales y medidas positivas para resolver los problemas”.

Desmejoramiento de su salud. La vulnerabilidad que puede conllevar un elevado nivel de estrés, hace que el empleado esté constantemente alerta. De modo que su cuerpo reacciona como si de una situación física peligrosa, elevando la presión arterial. Esto puede ser útil en periodos cortos de tiempo, pero a largo plazo, deteriora nuestro cuerpo y mente de forma inevitable.

-Cansancio y depresión. Las preocupaciones consumen la energía del individuo, dejándolo sin los recursos físicos, mentales o emocionales necesarios para realizar bien el trabajo. El estrés puede incentivar sentimientos negativos, realmente el individuo se siente intoxicado en el trabajo y fuera de él, y el proceso de recuperación puede resultar difícil si no se advierte a tiempo.

Mis consejitos es predicar de nuevo con la Inteligencia Emocional, conocernos a nosotros mismos muy bien para saber hasta donde podemos llegar y las presiones que podemos soportar; y por otro lado, no permitir ciertos abusos laborales, aunque pensemos que es un riesgo es mejor que los demás no lo perciban porque podrás convertirte en el rival más débil.

A los empresarios y jefes, que sean cuerdos y que cuiden a sus trabajadores si quieren que duren muchos años 😉

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