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   Después de mi anterior post sobre el término psicológico difundido mundialmente por Daniel Goleman (aunque existían estudios anteriores) sobre la Inteligencia Emocional, muchos pensarán:

-Vale, ya se de que va, pero ¿Para qué me sirve este conocimiento? ¿Qué usos cotidianos le puedo dar? ¿Qué beneficios puedo conseguir a través de ella?

A algunos les costará visualizar todas sus ventajas e incluso lo aparcará en la profundidad de su memoria porque está demasiado ocupado para enfrentarse a un conocimiento que puede cambiar toda su forma de pensar y de actuar.

-Demasiado esfuerzo…

Pues bien, resulta que el esfuerzo puede merecer mucho la pena.

Básicamente podemos discernir la IE en dos grupos:

  • INTELIGENCIA INTRAPERSONAL:

Dividida en:

Autoconciencia: Capacidad de conocer nuestro ser y nuestros sentimientos.

Control emocional: Regular y modificar una conducta, un estado anímico y su expresión.

Motivación: Capacidad para motivarse y motivar.

  • INTELIGENCIA INTERPERSONAL:

Empatía: Coloquialmente, ponerse en el lugar del otro.

Habilidades sociales: Capacidades necesarias para relacionarse, disuadir, negociar, liderar…

   Teniendo en cuenta esta clasificación, se puede entender que uno desarrollará mejor su trabajo conociéndose mejor así mismo. Es decir, debes saber de lo que eres capaz, debes intentar imponerte retos en tu vida, a la vez que ciertos límites y por supuesto, debes saber quiénes son tus amigos y tus enemigos dentro y fuera del mundo laboral. Ésta es una virtud básica e inicial que se debe explotar para mejorar. Entonces se deben poner los cinco hasta los seis sentidos en cualquier tarea, para aprender y desarrollarse tanto personal como profesionalmente, y para ello la IE juega un importante papel.

Por tanto, si un día en vuestro trabajo una persona (jefe, compañero…) se acerca (habilidades sociales) y os ofrece hacer una tarea que está fuera de vuestras funciones y que puede implicar un cierto conocimiento o una mayor responsabilidad, teneis dos opciones:

-Enfadaros (ira, rencor, resentimiento, miedo…) y rechazarlo porque opinais que no es digno de vosotros o que se intentan a provechar.

-o Razonarlo, (aplicar la IE, control emocional) ver sus pros y sus contras, y aceptarlo viéndolo como una oportunidad de crecimiento personal (motivación), de conocimiento o incluso como una oprtunidad de ascenso en el futuro. Si razonamos las cosas, podemos aceptar más fácilmente hechos que de otra manera os resulten difíciles de digerir (injusticias, tareas poco deseadas, enemistades…).

Está claro que aquí intervienen vuestros conocimientos de vosotros mismos (autoconciencia), es decir el conocimiento de vuestras capacidades, y a partir de ahí vuestra capacidad de motivación, si es verdad que lo considerais un reto que debeis aceptar. Además la empatía os puede ofrecer la oportunidad de ir siempre un paso por delante de los demás, si sabéis lo que el otro siente o desea, os será más fácil comunicaros, que es la base de cualquier relación, tanto personal como profesional.

En definitiva, poner en práctica tanto la Inteligencia Intrapersonal como la Interpersonal puede ser fácil si se entienden sus beneficios, si se es capaz de visualizar una utilidad real en vuestro día a día, y además con cambiar pequeñas cosas se pueden conseguir grandes cambios.

Asi que yo os animo a practicar y a entender la IE.

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