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Como he nombrado anteriormente, la Inteligencia Emocional (IE) es un concepto que me apasiona y además su conocimiento lo veo de gran utilidad.

Todos conocemos el conflicto que existe entre corazón y cabeza, razón y sentimientos, es decir entre Inteligencia Cognitiva e Inteligencia Emocional. Pues bien, las emociones forman parte importante de esta última, y se pueden definir como los estados de ánimo que presenta una persona en cada circunstancia que se da en su vida. Determina una forma de reaccionar ante los hechos que nos rodean, que pueden verse influidos por nuestra personalidad, o por condicionantes ajenos a nosotros mismos. Entonces la IE es un término no difícil de definir pero sí de estudiar, ya que básicamente engloba las capacidades del ser humano que le permiten reconocer sus emociones y las de su entorno en sus relaciones interpersonales. En definitiva el estudio de la IE permite llegar a controlar las emociones para un provecho personal. Actualmente se considera un concepto complejo con respecto a la Inteligencia Cognitiva, mucho más fácil de medir y estudiar a través del coeficiente de inteligencia. En mi opinión es un concepto de estudio muy útil en todos los aspectos de la vida y para conseguir un éxito profesional y personal, aunque sin duda tiene un carácter menos genético que la Inteligencia Cognitiva. La IE si se explota adecuadamente puede convertirse en una marca personal que nos diferencie del resto, lo que en un mundo tan competitivo como el actual puede suponer una gran ventaja. Los estudios sobre el tema están de acuerdo en esta premisa, ya que consideran que aquellos que tienen una buena IE consiguen mejores relaciones en su vida, lo que les supone conseguir buenos puestos de trabajo y un carácter más saludable. En conclusión, yo entiendo que es algo subjetivo, difícil de medir y quizás demasiado ambiguo para las empresas que deseen contratar, sin embargo para mí es un concepto que representa el futuro del estudio del conocimiento y las relaciones, ya que sin duda las emociones pueden afectar también a nuestra Inteligencia Cognitiva, que antes era la única medida que definía el éxito en la vida.

Anteriormente en el mundo empresarial se menospreciaba a aquellas personas demasiado emocionales, ya que suponía un síntoma de debilidad. Si bien es cierto que el hecho de no poder controlar nuestras emociones supone algo negativo que vuelve al más inteligente un tonto (aunque la IE no trata de deshumanizar a las personas). Sin embargo, en la actualidad el estudio de las emociones en la empresa está en alza ya que está muy relacionado con la motivación, el liderazgo y en última instancia con el desempeño. No se pueden perder de vista, ya que el capital humano es fundamental en las empresas para conseguir los objetivos buscados, puede resultar una ventaja competitiva ante los demás y para ello el trabajador debe sentirse valorado, ya que el coeficiente intelectual no es del todo determinante en el éxito empresarial.

Teniendo en cuenta ésto, existen distintas teorías al respecto que intentan clasificar las emociones para su posterior estudio, la más aceptada determina 8 emociones básicas, de las cuáles se derivan el resto:

IRA, TRISTEZA, TEMOR, PLACER, AMOR, SORPRESA, DISGUSTO Y VERGÜENZA.

Todas estas emociones, divididas en tipos de emociones, engloban a muchas otras similares o sinónimas con la intención de calificarlas, sin embargo existen algunas como los celos, la duda, el aburrimiento o la apatía que escapan a esta clasificación y cuya calificación está todavía por determinar. Sin duda el tema de las emociones es un tema complejo que puede dar lugar a debates controvertidos sobre cuál es la mejor clasificación o los métodos a seguir. En mi opinión creo que la clasificación no es tan importante como el hecho de poder identificarlas y canalizarlas para la mejora de nuestra Inteligencia Emocional.

De modo que, la IE no sólo busca conocer nuestras emociones ni las del entorno, sino también pretende que aprendamos a utilizar nuestras emociones acordes con cada situación, a través de un pilar básico como es la Autorregulación. Desde el punto de vista psicológico esta autorregulación ayuda a nuestra mente a mantener un equilibrio saludable de actuación, es decir se considera un sistema de control de nuestras emociones. Sin embargo, no hay que confundir este término con la supresión, hay que matizarlo, ya que las emociones hay que dejarlas salir ya que si no es así pueden provocar desequilibrios tanto mentales como físicos de difícil solución, y precisamente ese es el efecto cotrario que buscamos en nuestras vidas. Entonces el tema de discusión es, ¿cuándo hay que dejarlas salir, cuál es el momento correcto para dejar salir una u otra? Esa respuesta es la que intenta ayudarnos a averiguar el estudio de nuestra IE.

Concretamente, el tema de la IE nos puede ayudar mucho a la hora de conseguir un trabajo o de llevar nuestras obligaciones con éxito, por tanto creo que es interesante para este blog hablar sobre ello.

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