Etiquetas

, ,

«-Pues sí mamá, está decidido, creo que es lo mejor dadas las circunstancias.

-Pero hija, no crees que es algo innecesario.

-Para mí no, no se porqué tienes que replicármelo todo.-Roberta frunció el ceño, estaba harta de tener que dar tantas explicaciones a todo el mundo.-Será mejor que hablemos otro día, estoy muy ocupada.-Roberta colgó el teléfono y siguió con sus quehaceres.

Había decidido renovar su casa, pensó que si le daba un lavado de cara, eso influiría positivamente en su vida, el Feng Shui era importante para ella. Sin embargo se adentró en un terreno que la desbordaba de colores, cenefas, cuadros y muebles demasiado pesados. En una mañana había trastocado todas las habitaciones y ahora se había centrado en su sala de estudio. Nunca había estado satisfecha con ésta, los muebles no encajaban como debieran y tenía demasidos trastos por medio.

-¿Qué pasa aquí? ¿Estamos en huelga o qué? Quiero más organización, por favor…

-Creemos que te estás equivocando…

-¿Cómo dices?

-Sí.-El armario fue tajante y la miró con ojos crueles.-Los demás muebles y yo no estamos dispuestos a tantos cambios, no es la solución.

-¿Cómo te atreves a sublevarte? Como sigas así, te llevaré al trastero y te tendré olvidado por unos años.

El armario cada vez más enfadado se acercó a ella y le lanzó, como si de una gran ventisca se tratara, miles de hojas que acabaron por sepultarla junto a su mesa y sus novelas rosas. Cuando recuperó el conocimiento se encontraba en un pequeño huequito de aire que había quedado gracias al ángulo que había creado su impresora. Anonadada por lo sucedido, no sabía como actuar ya que sólo podía divisar folios por todas partes, algunos escritos pero otros en blanco, aunque ella con su visión panorámica de su estado pudo llegar a visualizar las palabras E S F U É R Z A T E M Á S.

-¿Qué es ésto?

Tenía que salir de ese embrollo por sí misma, movió las manos y sólo alcanzó a coger una grapadora. Era su única arma en aquellos momentos, de modo que se abrió camino grapando. Consiguió crear un pequeño camino hacia la puerta y por fin respiró hondo.

-¿Qué estoy haciendo? Estaba tan frustrada con mi búsqueda de empleo que he perdido el norte.

Siguió grapando hasta que horas después consiguió limpiar toda la  habitación. De repente todas las hojas se convirtieron en CVs y vió por fin lo que sucedía, sólo podía conseguir lo que buscaba si lo seguía intentando.

Su madre en su inmensa sabiduría tenía razón, no podía entretenerse y distraerse con cosas nimias, después de todo no era decoradora.

Su destino estaba ahí fuera y ella tenía que encontrarlo.»

Anuncios