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     La negociación es un factor fundamental en el mundo de hoy, que suponemos democrático y moderno, sin embargo algunos olvidan su importancia y actúan bajo el despotismo y la autocracia. Creo que es un término necesario pero también muy complejo, ya que su uso está muy extendido en todas las relaciones humanas, sin embargo no todos saben utilizarla correctamente.

No se puede considerar un juego en el que unos ganan y otros pierden, al contrario, la negociación busca la consecución de unos objetivos consensuados, que pongan de acuerdo a ambas partes negociadoras, a través de la comunicación y la discusión, y dejando de lado la violencia o las presiones y amenazas. En definitiva trata de conseguir resultados o intereses comunes satisfactorios para ambas partes, para ello hay que saber cuándo retirarse o ceder, pero sin abandonar una actitud competitiva para conseguir lo que buscamos.

Para poder ser un buen negociador, es necesario tener una serie de capacidades, que bien pueden ser innatas o que se pueden adquirir con la experiencia y el estudio. Principalmente podemos decir que una de las capacidades más importantes es la capacidad de ser objetivo, pero también la de ser capaz de separar los vínculos personales del tema en cuestión. Por supuesto, la de saber reconocer a tu contrincante como igual, no caer en la soberbia e infravalorar al que tenemos delante, ya que esto nos puede dar muy malos resultados. Es necesaria la capacidad de ser flexible ante los hechos, creativo para poder dar soluciones y alternativas, y la capacidad de saber controlar los impulsos, pensando las vicisitudes con sensatez. Y por último,  pero no menos importante, es necesaria la capacidad de autoestima, ya que si no la tenemos en cuenta, no tendremos la capacidad de luchar por lo que creemos justo o más equitativo, o de ser competitivos en la negociación. En definitiva, un buen negociador tiene que desarrollar una gran inteligencia emocional para poder comprender y finiquitar la negociación de forma satisfactoria.

    Pues bien, teniendo en cuenta estos aspectos más teóricos podemos decir que existen muchos tipos de negociaciones según su categoría. Sin embargo una que está a la orden del día es la negociación laboral, donde participa el trabajador y la empresa (negociación colectiva: sindicato y representates empresariales). Este tipo de negociación es muy relevante ya que con ella se pueden obtener rendimientos muy satisfactorios para ambas partes, repercutiendo positivamente en la empresa. Y es que conseguir en una negociación laboral, que puede discutir términos como el salario, horario, vacaciones…, que los trabajadores estén satisfechos sin mermar demasiado los intereses empresariales, es un gran logro. Con ello se pueden evitar conflictos, como despidos y huelgas, que destruyan un buen ambiente de trabajo o acaben con la reputación de la empresa. Por tanto a la larga, los mejores talentos no querrían trabajar en ella, y la empresa tendría problemas para evolucionar y finalmente tendría que dedicar más esfuerzo y dinero para conseguir lo que busca.

Tristemente en la actualidad este tipo de negociación se ha perdido debido al gran poder que ahora tienen las empresas. Probablemente a causa de la recesión, del aumento del desempleo y de las medidas políticas, lo que está provocando graves tensiones en el mundo laboral.

¿Pero realmente por qué? ¿Por qué la empresas se ciegan bajo su despotismo y no tienen en cuenta su capital humano? Este capital humano es el que le da todo, el prestigio, la rentabilidad, la imagen de marca, el mayor número de Likes en las Redes Sociales…, de modo que, a pesar de la crisis ¿Por qué no deciden cuidarlo, protegerlo y convertirlo en un gran aliado para poder salir del hoyo? La respuesta puede ser que creen que no lo merecemos, que no somos sus iguales dentro de una de las generaciones mejor formadas (algunos empresarios no tienen ni estudios superiores), nos tratan como moneda de cambio, como bonos del Estado con una baja rentabilidad y que el Gobierno debe promocionar, o como deuda pública bajo las listas del INEM.

Realmente no sé qué pensais, pero yo creo que los poderes políticos y sobre todo los empresarios no están haciendo bien su trabajo, y no están actuando como buenos estrategas. No saben que el mundo no sólo lo dominan ellos, que en el mercado estamos todos incluidos. Y que más tarde o más temprano, la recesión terminará, y yo no sé vosotros, pero yo voy a recordar a aquellas empresas que actuaron mal, aprovechándose de las circunstancias y degradando al ser humano, y sólo para poder seguir obteniendo “pagas extras” todas las Navidades.

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