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      Cuando buscamos trabajo en un ambiente tan pésimo como el actual no es raro plantearse montar tu propio negocio, y convertirte en empresario individual. Esto puede presentar algunas ventajas si tenemos claro la rentabilidad de nuestro negocio, como:

  • Más control en su gestión.
  • Menos trámites legales y por tanto menos costes.
  • Más rápido y fácil dar de alta su negocio.

Sin embargo, también presenta numerosos inconvenientes:

  • No existe diferencia entre el patrimonio empresarial y el personal, incluido las de tu cónyuge en el caso de bienes gananciales, respondiendo con todos tus bienes presentes y futuros ante las deudas con terceros.
  • Si los beneficios son bastante altos se paga más impuestos que con una sociedad.
  • No puede contratarse a familiares de hasta segundo grado de consanguinidad, sino que tienen que darse de alta también como autónomos.

Por otro lado, si tú estás buscando empleo y te encuentras ofertas que ofrecen “otros contratos”, hay que tener claro que se refiere a un contrato mercantil, de modo que si lo aceptas te convertirías en un empresario individual (autónomo) que tiene la obligación de:

  • Alta en la Seguridad Social como autónomo, con un coste mensual mínimo de 254 euros, salvo que se disfrute de bonificaciones.
  • Alta en Hacienda mediante la presentación del alta censal (modelo 036 o 037), sin coste económico.

Por tanto, ser autónomo es una decisión difícil en la que se tiene que valorar todos los riesgos, pero en este último caso en el que te convertirías en un empresario autónomo dependiente (en muchos casos exclusivo) hay que tener claro el nivel de ingresos, ya que si el sueldo es menor al SMI o se tiene una jornada parcial no merece la pena aceptar este tipo de contrato, en el que tendrás que facturar y declarar el IVA, además de pagar tu seguro de autónomo.

A grandes rasgos en este último caso la empresa te obliga a realizar este tipo de contrato para ahorrarse las cargar sociales que se derivan de una relación laboral, de manera que toda la responsabilidad de la actividad recae en tí mismo. Muchos pueden pensar:

-No importa, no declaro los ingresos, de todas formas cobro poco (economía sumergida)

Esta idea es absurda sobre todo porque seguramente la empresa contratante sí esté declarando vuestra actividad, por la que puede obtener por otro lado otras ayudas.

-Entonces, merece la pena arriesgarse para trabajar para alguién, obteniendo bajos ingresos y sin ningún tipo de seguridad?

En mi opinión, ser autónomo implica una serie de libertades que no se pueden olvidar para que compense con todo lo demás, entre ellas tener la opción de decidir y de elegir a tus propios clientes.

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