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«-Señora conoce la promoción de los nuevos champús especiales para el cabello delicado? Ahora traen un 330% más de producto, y además puede ganar 2 dos días enteros en cualquier spa de Andalucía que elija.

-No gracias señorita, no me interesa.

-Pero…bueno adios.

Roberta llevaba un día duro, esta vez le tocaba promocionar todo el día de un sábado soleado de primavera, tan soleado que muchos de sus amigos se habían ido a la playa, abandonándola sin remedio. La gente pasaba por el pasillo de la cosmética con cierta indiferencia hacia a ella, y ciertamente ella los comprendía, si estuviese en su lugar se ignoraría a ella misma. Se sentía mediocre en ese papel pero ahí estaba día tras día.

-Caballero conoce las nuevas lociones para el afeitado…-Uf qué calor tengo! Sí, son las nuevas espumas y lociones de la marca…-¿Qué me pasa? ¡Qué calor, no puedo más!

Roberta empezó a sudar en exceso, sentía como las gotas de esfuerzo que secretaba su ser caían como ríos salvajes por todo su cuerpo. En ese momento sintió que era incapaz de hablar, sólo podía concentrarse en intentar controlar su estado.

Comenzó a indagar el porqué y al final creyó que los focos fluorescentes del supermercado la acosaban, y centraban toda su luz y calor en ella. No podía casi distinguir las caras de los clientes debido a la extrema claridad, y cada vez transpiraba más hasta el punto que la ansiedad, la llevó a coger un bote de spray desodorante y comenzó, allí en mitad del pasillo de los geles de baño, a pulverizarse el producto por debajo de la ropa. Acabó el bote de spray pero el calor sofocante y la transpiración seguían ahí, sin embargo se sintió desnuda. Volvió a su lugar pero el foco le seguía mirando sin cesar.

-Señora conoce la promoción de los nuevos champús…-Pero no, era incapaz de seguir, un ruido constante no le dejaba oir las voces de su cabeza.-¿Qué es? no lo entiendo, ¿qué es lo que se oye? ¿Señora usted escucha algo?

La mujer miró de arriba a abajo a la muchacha, y luego miró a su alrededor, ella no escuchaba nada ni tampoco comprendía a la joven que se movía confusa mirando al techo. Asi que sin más se fue y la dejó allí con su impecable uniforme y sus folletos de ofertas.

Después de unos minutos Roberta se rindió, y comenzó a andar pasillo arriba y pasillo abajo para distraerse, pero su inquietud fue a más cuando al verse reflejada en un espejo se vió sin su uniforme negro, en su lugar llevaba puesto un bikini de rayas amarillas!

-Pero qué es ésto, cómo ha pasado? No puede ser…-Abrumada por estar en bikini en mitad de un supermercado lleno de clientes, salió corriendo despavorida esquivando los carritos de compra a su paso, que se empeñaban en ser un obstáculo en su camino. Por fin llegó al baño, pero al abrir la puerta, allí estaba…la inmensa playa con el sol reluciente, el agua clara y la arena en sus pies. Estaba preparada para ello, llevaba su mejor bikini y allí podría encontrar todo lo demás.

El día estaba acabado, de nuevo su imaginación había ganado a su responsabilidad, pero mañana sería otro día para luchar contra ello.»

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