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«-Querida aceituna, ya sé que estás muy aburrida y solitaria en el plato de mi ensalada, pero hoy no puedo escucharte, estoy demasiado ocupada.

-Pero no me ves! Yo era una grande y maravillosa aceituna verde, incluso estaba rellena de una deliciosa anchoa de las Rías Gallegas, y mírame ahora! Mi anchoa se ha largado, ando pocha y casi negra, has dado lugar a qué pierda toda mi gracia y seguro que ahora me tiras a la basura.

Roberta miró a su triste plato de ensalada que tenía 4 trozos de lechuga, dos tomates y unas pocas aceitunas, pero más concretamente miró a aquella que no le dejaba concentrarse en sus tareas.

-Ya te he dicho que estoy ocupada, estoy actualizando mi curriculum, no puedo seguir trabajando como promotora, me voy a volver loca.

-Nada, no quieres escuchar. -La aceituna cada vez más pocha y llorona no se rendía.

-Yo necesito tú atención, hace una hora que me sacaste de la nevera y todavía sigo aquí, no paras de torturarme con tu indiferencia, así no se puede vivir.- Gritó la aceituna desesperada intentando saltar del plato.

-Pero qué haces loca! Qué quieres darme más trabajo cuando te tenga que recoger del suelo espachurrada!

-Como no me comas en cinco minutos me suicido, por tu culpa ya he dejado de ser una aceituna de calidad extra. Mi sabor ya será incluso amargo, y todo el trabajo de mi envasado habrá sido inútil.-Renegaba sin cesar.

-Si no me dejas tranquila te prometo que te dejaré en el plato durante días, como castigo de tu desobediencia. Me has oido?- Roberta fijó su mirada penetrante en la aceituna que ella pensaba que le estaba hablando y que ahora sorprendentemente estaba inmóvil en el plato. Después de unos segundos de mirada asesina siguió actualizando su CV.

-Vamos a ver, profesión…qué pongo? No puedo poner Promotora porque si no sólo me llamarían para eso, entonces que pongo?… Bueno pasemos de la profesión. Estudios, es decir, formación académica…debo poner aquí la formación real o la que yo creo que tengo. Puf, cuantas dudas! Esto es un desastre!

Minutos después creyó oir un susurro y miró de nuevo a su plato enfurecida. Todo parecía que estaba bien, la lechuga seguía en su sitio, el tomate se había juntado con otro trozo de tomate, no quedría estar sólo esperando a ser engullido, y las aceitunas seguían esparcidas por todos lados. Afortunadamente parecía que su insistente alimento se había cansado de molestar.

Miró el reloj, se había entretenido demasiado arreglando su CV y ahora tendría que comer deprisa o llegaría tarde. Se levantó a por una vaso de agua, decidida ya para ponerse a comer, pero cuando andó tres pasos, ZAS!

Cayó al suelo estrepitosamente y rodó unos metros hasta la puerta de la cocina.

-¿Qué ha pasado?-Dijo dolorida.

Se levantó asustada por su caída, y de repente se dió cuenta de que había pisado algo. Sigilosamente acercó su cara al suelo y por fin pudo divisar a una pequeña aceituna pocha, medio aplastada.

-Ohhh-Gritó

Con su suspiro la aceituna mal herida hizo un último esfuerzo, miró a Roberta levantando su brazo lentamente y exhaló.

-Te lo dije. -Su brazo cayó rápidamente a la vez que expiraba esas palabras con voz de ultratumba, y entonces apareció un pequeño cartel que ponía RIP.

Esta vez Roberta había perdido la batalla, y comprendió que era mejor ponerse a comer nada más poner el plato en la mesa.

-Buscar trabajo no puede ocupar todo mi tiempo.»

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